viernes, 18 de enero de 2013

Cuanto daría.


Cuanto daría, cuanto daría por volver a saborear esos labios y poder cerrar los ojos para así concentrarme únicamente en su sabor, cuanto daría por recordar y revivir todos esos momentos a tu lado y al hacerlo, olvidar la sensación de echar de menos...
 Cuanto daría, cuanto daría por volver a sentir el calor de unos brazos ajenos, y poder cerrar los ojos para solo centrarme en la sensación de protección y seguridad, seguridad en mi mismo y en que podría comerme el mundo si empezase por tu boca, cuanto daría por abrazarte y que me abraces, y así olvidar al resto de las cosas...
 Cuanto daría, cuanto daría por volver a oír esas dos palabras mágicas, por favor, saliendo desde lo más profundo de la única persona por la que realmente siento lo mismo, de su interior, y poder cerrar los ojos para así concentrarme en la verdadera belleza que tienen las palabras cuando sabemos que realmente son verdaderas, cuanto daría por olvidar así la sensación de la larga espera, que me espera cada día hasta oír tu voz en nuestra llamada nocturna de cada noche... 
Cuanto daría simplemente por volver a verte, por decirte lo afortunado que me siento por tenerte, por abrazarte, acariciarte y simplemente, besarte con sabor a para siempre.


jueves, 10 de enero de 2013

El éxito no existe.

Desde que nacemos, somos educados para buscar el éxito, nos inculcan desde pequeños esas ganas por triunfar y por lograr las metas que nos propongamos, y a la vez, nos inculcan cuales serán nuestras metas sin darnos ni una oportunidad de poder elegir nosotros si realmente queremos ser lo que el resto quiere que seamos. Siempre hablando del éxito, éxito profesional, sentimental, deportivo, hay muchos tipos de éxitos pero, realmente, ¿qué es el éxito? ¿Por que tengo que sacarme una carrera para tener éxito? ¿Por que el éxito es ganar mucho dinero? Somos tan ignorantes que no nos damos cuenta de que el verdadero éxito es el de saber vivir necesitando menos de lo que tenemos, el verdadero éxito es saber valorar lo que tenemos y conseguir esa paz interior al sentir que no hay envidia por nadie, porque sabemos que lo que poseemos es más de lo que nunca nadie podría pedir. Si bien, esto podría llenarnos de un conformismo que para muchos ojos, sobretodo los más cercanos, nos haría quedar como unos vagos, o como verdaderos ignorantes, que no aprovechamos todas las facilidades que tenemos para triunfar en eso en lo que ellos creen que se esconde el éxito, sin pararse a pensar ni por un segundo, que el verdadero éxito está en la tranquilidad de sentir que no existe el éxito, que simplemente es un invento que nos hace pensar demasiado y nos impide disfrutar realmente de lo que tenemos pues, no nos podemos parar a mirar lo que hay a nuestro alrededor ya que nos es imposible no seguir intentando llegar a esas metas que nos hemos, o nos han puesto desde que nacemos y que finalmente nos daremos cuenta de que no son nada, cuando al conseguir llegar a ellas, nos preguntemos; ¿y ahora qué? y no sabremos que responder, simplemente nos volveremos a poner metas sin haber disfrutado apenas de eso por lo que tanto habíamos luchado, y así es como vives en una cadena de infelicidad camuflada en éxito, en un maldito espejismo con el que no nos damos cuenta de que vivimos soportando una presión innecesaria, en lugar de hacer desaparecer esas metas y simplemente disfrutar con lo que tenemos, pues, si aprendemos a hacerlo, será mucho más de lo que consiga aquel que haya cumplido todos sus objetivos, o al menos, eso pienso yo.