Nos pasamos la vida soñando con momentos perfectos e increíbles, deseando tener la felicidad que plasman las películas, creyendo que en esta vida estamos destinados a ser felices, a disfrutar de los buenos momentos y a sonreír, pase lo que pase sonreír. No nos damos cuenta, pero si nos ponemos a pensar, ¿de que nos serviría sonreír si nunca hemos experimentado la tristeza? ¿que mérito tendría una relación si nunca has discutido? en resumen; ¿que sentido tendría la felicidad, si no existiera la tristeza?
Es difícil que nos demos cuenta, quizá incluso nos resulta imposible percatarnos de ello, pero queriendo o no, lo que más necesitamos en esta vida son malos momentos, si nunca tuviésemos malos recuerdos, si nunca tuviésemos problemas o si nunca hubiésemos tenido que enfrentarnos con situaciones para las que no estuviésemos preparados, ¿como sabríamos valorar los buenos? Podríamos pasarnos 30 años de nuestra vida con una felicidad plena y sin desgracias o problemas algunos, que no seríamos nadie hasta que nos enfrentásemos a la verdadera vida, que son los problemas, esos que tanto odiamos y que sin darnos cuenta son los que realmente hace que seamos como somos, y es que sin disgustos, desgracias, errores, enemigos, tristeza, discusiones y demás, sería imposible que fuésemos quien somos ahora, y quizá esto lo sepa todo el mundo ya y yo no esté contando nada nuevo, y quizá la gente se emocione al leer mis palabras, y quizá nadie las lea, pero de lo que estoy seguro, es de que todos, absolutamente todos, necesitamos un millón de tristezas por una sonrisa, que un millón de sonrisas por cada tristeza.
Podría parecer pesimista, pero sin los malos momentos, los buenos momentos, solo serían momentos.
"Claro está, que lo que más une, son los malos momentos." Una twittera.