Despedidas, a nadie le gustan las despedidas, y a todos nos llegan, no nos cansamos de decir lo poco que nos gustan y aunque ya sabemos que son odiosas, lo seguimos recordando; ¿Por que? Pues no lo sé, supongo que como a las personas que nos caen mal, decirlo nos hará sentir mejor.
Y yo no voy a ser menos, yo también las odio, pero de otra forma, más que odiarlas simplemente les tengo un amor negativo, y es que no es necesario verlas como algo negativo, pues tras cada despedida habrá un nuevo saludo, un reencuentro y un recuerdo, lleno de recuerdos de ese momento. Son esas últimas palabras que esperan los oídos de uno y los labios del otro, es el momento de la última mirada a los ojos, haciéndolo como si de la primera vez se tratase, es la lección que nos falta y la clase que nos saltamos ese día, que nos enseñaba más que nada, a valorar las cosas. Sin duda, se sufre en las despedidas, pero siempre llegan, así que convierte cada adiós en una oportunidad más para decir lo que nunca dijiste, en el último momento que será el momento de darlo todo, de no dejar escapar hasta el más mínimo de los detalles para dejarnos con el mejor sabor de boca posible, mejor que el de nuestro primer beso, mejor que la primera mirada, que el primer te quiero o que el primer abrazo, y es que siempre, siempre, la última vez, será más importante que la primera.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Despedidas exprimidas.
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