martes, 2 de julio de 2013

Maldita sea.

Y a veces vuelve a mi recuerdo,
el pensamiento de lo que ya no observo,
Algo que desde hace tiempo; no tengo.
¿Cómo controlar mi mente?
¿Cómo disfrutar del presente?
¿Cómo amaestrar mi memoria?
¿Cómo olvidar a quien amaste?
¿Cómo seguir amando a quien odias?
El río de agua envenenada se aprovecha de mi sed,
y trae el recuerdo de mi amada y trae la ausencia de su ser.
El atentado que ya sufrí, asusta a mis miedos,
trae consigo a lo que perdí, se ríe de mis deseos.
Maldita sea la suerte,
maldita sea tu mirada,
maldita maldición fue verte,
maldita suerte, tenerte y perderte; quedarme sin nada.
Ahora vacío reflexiono, escribo;
¿cómo es que moría por ti si aun sigo vivo?
Será que me alimenta un claro futuro,
porque mi esperanza no se ha dado cuenta; de que ya no soy tuyo.
Porque solo vemos lo que queremos ver,
y solo vemos lo que no podemos tener,
maldita tortura la que nos hacemos;
por no ser suficiente buenos para quien queremos.

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