martes, 14 de agosto de 2012

Desahogo


Dicen que escribiendo se desahoga uno y no lo sé, no creo que sea cierto, si me ahogo lo primero que quiero es respirar, sin oxígeno en mi cerebro sería imposible escribir, y bueno, aquí estoy, escribiendo con música de fondo y nada más que mi cabeza creyéndose formar parte de la típica escena de película que cambiará la trama de un momento a otro, pero que tras verla todo seguirá igual que antes, porque las sensaciones que causaron fueron intensas pero no eternas, y puede, la verdad no es que pueda, sino que creo, que como en las películas, en esta vida, nada es eterno.
Esta entrada no busca hablar de ningún tema en concreto ni es uno de esos relatos que he publicado, no he sacado mi imaginación a relucir, simplemente tecleo al ritmo de la música lo primero que se me viene a la cabeza buscando que pueda ser interesante para alguien más que para mi mismo, y consiguiéndolo o no, me gusta hacerlo, necesito hacerlo, y no, no quiero críticas constructivas, no quiero que me digáis en que fallo a la hora de escribir o que debería de mejorar porque no voy a escucharos, esto no lo hago por hacerme famoso ni para en un futuro dedicarme a algo que tenga que ver con esto, lo hago porque es lo que me gusta, porque me relaja y hace que me sienta mejor tras haberlo finalizado; porque sé que dentro de dos o tres días volveré a leerlo y a mirar las visitas que tiene, y me acordaré de como me sentía ese día, y es que a parte de los recuerdos que tenemos en nuestra cabeza, las sensaciones se olvidan, y yo busco recordarlas en esta película llamada mi vida, en la que como dije, nada es eterno, y solo con palabras puedo hacer que se acerque a ser algo parecido, y así, desahogarme, porque el único oxígeno que necesitamos, son las sensaciones, los sentimientos y como no, las palabras.

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