sábado, 11 de agosto de 2012
Una tarde, un beso.
... y sumergidos en un ambiente de romanticismo, acompañado por la melodía de ese clavicordio tocado por aquel vagabundo que había presenciado multitud de momentos de pareja, siendo el único presente que no formaba parte de esa burbuja amorosa que se formaba cuando simplemente dos verdaderos enamorados se miraban a los ojos; se besaron, como si de la primera vez se tratase, haciendo de aquella tarde de verano, la mejor tarde de sus vidas, con un beso inolvidable tras el que respiraron hondo entrando por sus cuerpos la suficiente brisa para hacer volar a esas mariposas que hacía tiempo que descansaban en sus vientres...
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