lunes, 16 de julio de 2012

Metafóricamente hablando...

...El amor es una planta, si, una planta! Y muy bonita mientras no se marchite. Esto va por esa gente que no cree en el amor, o porque creyó en él y le falló, o porque nunca lo ha sentido. 
Como decía, el amor es una planta que empezó siendo una semilla, una semilla que se puede encontrar en una mirada, en un gesto, en una sonrisa o en una coincidencia, pero que una vez encontrada, simplemente hay que empezar a regarla con cariño y detalles para que vaya creciendo y cuando ya sientas que ese amor no puede crecer más aun, que ya es imposible hacer más para que el sentimiento sea más grande, sigue dándole cariño y detalles, pues aunque no pueda crecer más, como cualquier planta, si no la cuidas, se marchita. 
Así que si sientes que has encontrado esa semilla, o si te preguntas por qué algún día desapareció tal sentimiento, ya sabes, la única razón es la falta de dedicación y cuidado, así que ahora, solo te queda regarla a base de esas cosas tan simples y a la vez tan valiosas, porque si de verdad amas a alguien, sacarle una sonrisa nunca debería ser un esfuerzo, sino un momento para disfrutar de la belleza de poder ser el motivo de la felicidad de otra persona.

sábado, 7 de julio de 2012

Como convencí a vuestra madre. Parte II


Todo comenzó cuando menos te lo esperas, en uno de esos días que te despiertas pensando que iba a ser un día cualquiera sin la menor sospecha en tu cabeza de que ese mismo día ibas a encontrar a la persona con la que compartir el resto de tu vida, con la persona que le iba a dar un rumbo a tu mirada y una razón a tu sonrisa, con la persona que ibas a amar para siempre y como nunca. 
Yo me desperté como siempre, me preparé mi desayuno medio dormido aun, en la lucha de mis párpados por cerrarse con la de mi cerebro por abrirlos, y me dispuse a vestirme, no me pregunten por que, pero ese día decidí coger mi peor prenda, supongo que era consecuencia de no haber dormido mucho la noche anterior, por haber estado pensando en la soledad que me invadía y en la ausencia de felicidad que se respiraba en el aire de mi piso individual en el que no había hueco más que para la basura que se acumulaba bajo el sofá-cama en el que dormía mi dolor de espalda y yo. Y así salí a la calle, con la camisa blanca y arrugada que odiaba por lo larga que me quedaba y lo gordo que me hacía parecer pero que ese día me pareció la más cómoda prenda de ropa inventada, y ese pantalón negro con el vuelto pendiente por subir y que iba siendo pisado en cada paso que daba por mis zapatos marrones que en algún momento fueron posiblemente blancos, no lo recuerdo, la verdad, es que nunca he sido de comprar mucha ropa, vivo con la mentalidad de que el amor es ciego, y ligar por ligar nunca me hizo gracia, ni los vasos vacíos sacian la sed, ni los besos sin amor iban a saciar mi corazón. Yo tras haberme despertado tan temprano, pensarán que me desperté para ir a trabajar, típico, pero no, yo no iba a trabajar, iba a hacer algo mucho más odioso, a seguir repartiendo currículums por todas y cada una de las tiendas que veía. Ya era la segunda semana que pasaba por esa calle, había dejado un currículum cada día bajo la puerta de cada una de esas tiendas que aun estaban por abrir, supongo que quizás con insistencia, conseguiría que me llamasen, si no era para darme el trabajo o hacerme una entrevista, al menos para echarme la bronca por tanta insistencia, lo que importaba era que así tendría un poco de contacto humano. Iba echándolos por debajo de la puerta de cada humilde tiendita de esas calles desiertas a las 5:30am que eran, no sabía por qué salía tan temprano a repartir currículums, pero tampoco sabía por qué no hacerlo, al fin y al cabo la cara no me iba a dar el trabajo, y si me lo diese, ahí estaba mi foto para que no hubiera duda alguna de que era una persona quien insistia tanto con currículums día tras día, hasta que en una de las tienditas se abrió la puerta justo cuando me agachaba a deslizar mi currículum por la rendija y vi esos pies, esos pies que no olvidaré jamás, que tan importantes se iban a hacer en mi vida aun yo sin imaginarmelo ni por un instante, eran los pies del hombre que me enseñó la puerta de la felicidad aun sin saber el que lo hacía.

martes, 3 de julio de 2012

Como convencí a vuestra madre. Parte I


No es la historia más preciosa ni la forma más original de conquistar a una chica, no, no fue tampoco el momento más romántico del mundo ni fue uno de esos instantes inolvidables en los que cualquier persona que lo viviese o a la que se lo contasen, la emocionaría de tal forma que se le saltasen las lágrimas, no, no era perfecto, no, no lo era, para ustedes. 
Ninguna historia es más bonita que una propia ni ningún momento es más inolvidable que uno vivido por nosotros mismos, eso fue lo que aprendí después de escuchar, ver, y leer, tantas y tantas historias supuestamente preciosas y románticas que hicieron que me sintiese deseoso de tener una igual con cada uno de esos detalles, hasta que viví la mía propia y sentí que ninguna de esas historias famosas tan bonitas que simplemente perdíamos la esperanza de encontrar algo así, era tan bonita tan perfecta tan emocionante tan romántica y sobretodo, tan mágica, como la mía. ¿Por que sobretodo tan mágica? Porque en cada uno de los momentos de nuestra vida respiramos, sentimos, vemos olemos reímos lloramos sonreímos escuchamos amamos y queremos, pero solo y únicamente en unos pocos, se guarda algo que nos lleva más allá y hace que en nuestro corazón se guarde cada instante de ese momento en forma de diapositivas que se reproducen continuamente consiguiendonos sacar una sonrisa incluso en el peor de los momentos recordando como estuvimos ahí y secando todo rastro de esas gotas saladas llamadas lágrimas, que se escapan entre las rejas de unos párpados que luchan en vano contra nuestra naturaleza que nos induce a mostrar lo que sentimos y no reprimirnos nunca, pues esos momentos, en los momentos que al recordarlos nos sacan una sonrisa que hace que nos olvidemos de nuestros problemas, esos momentos, son los que tienen lo que tan importante es para mi, la magia, única, conocida por muchos, placer de algunos y privilegio de unos pocos, de eso gozaba ese momento tan especial en el que iniciaba mi historia con la mujer de mi vida, con la cual quisiera seguir compartiendo cada momento de mi vida, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, beso a beso, y sin aire que respirar, pero con ella, boca a boca.

Calles con clase


Nunca he comprendido la educación la verdad, nos enseñan cientos de cosas que supuestamente serán útiles en el futuro para poder tener un buen trabajo y una buena vida, pero al mismo tiempo me repiten en casa que el dinero no da la felicidad, entonces, ¿para qué me enseñaron a contar millones en matemáticas si en esta vida solo se puede contar con dos o tres? ¿Para qué me enseñaron a hablar si luego en muchos momentos no iba a saber que decir? ¿Para qué aprendí tantos idiomas si al final el lenguaje más importante es el del corazón? ¿Qué necesidad tenía de diferenciar los colores si supuestamente todos somos iguales? Podría seguir así, sacando las infinitas preguntas retóricas que me invaden, preguntas que aunque no esperan respuesta, tampoco la tienen, y es que siempre ha sido así, llegamos al colegio y empiezan a enseñarnos cosas con la esperanza de que tendremos un gran futuro con un buen trabajo, con una gran familia y siendo muy felices. Y ahora pensemos todos, en ese compañero empollón que hemos tenido, que saca buenas notas en todo pero que no tiene un solo amigo de verdad, ¿de que le sirven esas notas? Todos sabemos que en el futuro, no podrá tener un trabajo de jefe si no sabe relacionarse con la gente, no podrá encontrar el amor de su vida si emplea todo su tiempo en el falso sueño de estudiar para tener un trabajo digno, entonces, a ese compañero, ¿qué le espera en el futuro? No tendrá el trabajo con el que gane mucho dinero, ni tendrá una gran familia, pues si, ahora le pasará lo que ha muchos, se convertirá en un cualquiera soltero que vive con sus padres y el cual ha sido derrotado por la sociedad. Todo esto simplemente porque en el colegio optaron por enseñarnos lo que decía en los libros, sin antes darnos unas cuantas clases sobre la vida.
Puede que suene como la típica frase de mafioso del barrio o de esa gente con pájaros en la cabeza que cree ser como los negros del Bronx que ven en las películas por vestir como ellos, pero es cierto, que lo importante de esta vida no se enseña en el colegio, y no se da en clase, solo, se aprende en la calle, error tras error, piedra tras piedra, tropiezo tras tropiezo, y siempre con la clave del éxito en la mente, levantarte una vez más de las que has caído.

Amor único


Allí estaban, como otra pareja más disfrutando juntos de las típicas cosas de pareja que todos parecían hacer con ganas y entusiasmo, dibujando una sonrisa en la cara de su pareja con la mirada como pincel y el amor como tinta, haciendo que cada mirada le diese más sentido a la sonrisa del otro, y que cada sonrisa vista por esa mirada, hiciese aumentar el amor que se respiraba en ese momento. Pero en ellos se notaba algo diferente, no eran como el resto, no eran esa típica pareja feliz que se quería mucho, era una pareja única, que se amaba como nadie nunca había amado a nadie y yo ¿por que lo sabía? Pues no, no lo sabía, simplemente se sentía, se podía ver en sus mirada, en como eran capaces de no mirarse a los ojos pero seguir demostrándose el uno al otro lo mucho que se necesitaban, que si no se miraban a los ojos como el resto era porque con la primera mirada que compartieron convirtieron en inolvidable la imagen del otro sacando la tinta del amor presa entre rejas desde que nació, esperando a la persona perfecta que con solo una sonrisa pudo encontrar la llave de esa cárcel tan profunda en la que se encuentra lo que pocos tienen y lo que muchos desean, lo que muchos buscan y pocos encuentran, lo que pocos valoran y con lo que muchos juegan, allí, en esa cárcel que se abrió con una sonrisa y escapó de las rejas que formaban sus pestañas, apareció el amor. 
Ese amor único que solo ellos dos sentían...