sábado, 30 de noviembre de 2013

Tormenta de versos.

Me concentro en despistarme para que sin querer me sorprendas.
Te doy la espalda si te veo venir
y me das la vuelta cuando llegas.
Me alejo de ti,
y es que me encanta ver como te acercas. 
Me escapo en tus labios de este mundo si me besas. 
Muero en tu mirada, refugiándome en el ojo de tu tormenta. 
Me olvido de lo que te quiero,
y es que adoro ver con qué facilidad me lo recuerdas.
Me tiendes tu mano. 
La rechazo. 
Aprovecho. 
Abro mis alas. 
Vuelo en tus abrazos. 
Después,
te hago rabiar para que no me perdones. 
(¡Qué feliz soy cuando consigo que me disculpes!) 
Luego veo como sonríes sin que te vea. 
Te escondes. 
Amo que no quieras que sepa que te vuelve loca que te incordie.
Una vez más no me resisto y me acerco, 
te sorprendo dándote la vuelta. 
Te cojo de la mano.
Te miro a los ojos. 
Te beso y te cuento,
que no sé que me pasa, 
que mi amor por ti, no atiende a razones.

domingo, 24 de noviembre de 2013

El tahúr.

Cada mañana era igual para mí. Despertaba en la cama de un hotel de 5 estrellas con el calor en el lado izquierdo de mi almohada fruto de la reciente ausencia de la mujer que amo, mujer que ahora hace café para mí. Me alegra esto, me alegra despertarme a las 6:00 am. siempre, porque siempre me espera una digna escena de película romántica que todos querríamos vivir alguna vez. 

Quizás por lo particular de mi película, aun no ha sido rodada ni estrenada en ningún cine. Pero me contenta saber de ello que soy el protagonista, del primer filme de mi vida. Mi felicidad me la da el mal que causo a los que confían en que la conciencia es algo personal y libre de cada uno, mientras ven como otros roban sin pensarlo las limosnas que recauda el pobre; limosnas que ese mismo ladrón le dio antes a cambio de algún favor o trabajo sucio. Esos actos que simplemente he visto en otros, hoy los hago yo, por ello, tengo la vida de lo que es considerado un triunfador en esta sociedad, y esa fama que me precede, me ayuda a manejar a las personas a mi antojo, me ayuda a sentirme bien cuando "traiciono" o cuando "miento", y lo escribo entre comillas, porque todo eso son conceptos creados por el hombre, inyectados en nuestras venas desde que nacemos, para que los grandes jugadores, los que crean la ley y la trampa, puedan dominarnos para no perder su buena vida. Juegan con nosotros partidas de ajedrez, luchan por territorios y no temen perder, porque aunque los eliminen de la partida, seguirán viviendo como buenos espectadores del resto de jugadores. Entonces, vive tranquilo solo aquel que no será ficha en este juego, y quien vive tranquilo, no teme a romper las reglas del juego, ya que su papel en el ajedrez, es ser el que mueve las piezas a su merced.

Algunos pensarán que me creo demasiado especial, cuando solo soy un idiota más que vive engañándose a sí mismo, creyendo ser libre aunque realmente sea un pobre desgraciado que es feliz en su propia ignorancia. Entonces, comprenderé que lo que os hace sentiros mejor por pensar así acerca de mí, es una envidia viral e incontrolable, pues, decidme amigos míos, como es posible que sea malo vivir en la ignorancia, si en ese lugar poseo lo que vosotros buscáis en la verdad; la felicidad.

Son las 12 del mediodía y ya estoy en el taxi camino al aeropuerto: Mañana no me despertaré en una cama con la mujer que amo y no estará ella preparándome el café. Será una mañana diferente a las que estoy acostumbrado, pero bueno, estará la mujer que amo para hacerme compañía, por tanto, si yo fuera como vosotros, fichas de marfil, también hoy sería feliz y afortunado. 

Son las 15:30. Ya estoy en la cabina, ando ansioso por despegar y normalizar el vuelo, así podré poner el piloto automático y disfrutar de la presencia de Ana. Cuánto la amo. No había pensado en ella en los últimos días, no la echaba de menos. Pero ahora, me he olvidado de Lucía, de su sonrisa y sus miradas cuando de reojo conseguía verme mientras me preparaba el café esta mañana. 

Al fin hemos despegado. Ya está el piloto automático puesto, y por lo bien que parece estar el día, no creo que haya ninguna complicación, al menos durante las primeras 6 horas de vuelo. Mi compañero de vuelo ha ido a charlar con el resto de azafatas a modo de favor hacia mí. Ya se lo devolveré, siempre hay ocasión de hacerlo. Ana se ha dado cuenta de la oportunidad que tenía, y sin parecer desesperada, ha entrado en la cabina de mandos, yo ya la estaba esperando con dos copas en la mano.

<<Te amo>> Le dije en cuanto el 'click' de la puerta sonó.
Nos tomamos la copa. Nos miramos. Sonreímos. Nos besamos. Desnudos le vuelvo a repetir cuanto la amo, y ella me responde con un <<y yo>> Hoy sin duda, será un buen vuelo. Me encanta estar con ella, su forma de ser y su personalidad, su cuerpo de ensueño y su baja estatura que intenta disimular con altos y sexys tacones. Me encanta. 

Queridos amigos, no me podréis negar, que lo que sentimos el uno por el otro es maravilloso, es digno de esa película que aun no se ha grabado ¡qué gran historia de amor sería! Lástima me da que me imagine ser estas palabras, y vea así como se refleja en vuestra mirada lo que pensáis al leer este fragmento. 

Recordad, que si hay algo que está bien en este mundo, sea cual sea la sociedad en la que vivas o la mentalidad que tengas,  es el el amor. A todos nos ayuda. El amor, cuando se escribe, cuando aun no has empezado a borrar palabras, es vida. Es verdad que siempre, acaba borrándose por completo ese libro, pero no veo nada negativo en volver a escribir otro nuevo totalmente diferente. Si ahora me leéis, como a mi, a vosotros os gustará leer historias, por ello, el acabar con un amor, es acabar un libro que te ha encantado, y en lugar de seguir pensando en ese libro, buscas otros que puedan ser iguales de buenos y mejores. En cada historia que lees, vivirás experiencias nuevas. En cada nuevo amor que nace, rodarás nuevas películas, películas que cuando acaban, solo duran en tu memoria lo que la sal de las palomitas en tus labios al salir del cine.

Con esto, acompañantes de mis pensamientos, os quiero decir, que no tiene sentido la tristeza cuando cierra la puerta el bar en el que bebes feliz de un amor, si justo a la vuelta de la esquina, hay otro bar deseando que entres, otra botella esperando a ser descorchada. Así que yo, considerándome amante del cine, de las buenas canciones, de los buenos bares y los buenos libros. Yo que ando sin cargar a mi espalda el peso de la conciencia y la moral. Aprovecho mi control de la partida, para jugar mis piezas como se me antoja, amando a cada una de ellas y moviéndolas por el tablero a base de mentiras y secretos, haciéndoles creer que son únicas cuando les digo que las amo, disfrutando de buen cine, buena literatura, buena música, y en definitiva, buenas vidas paralelas.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Lluvia seca.

Desde hacía un tiempo, las palabras que escribía eran forzadas, se tomaba la escritura como un trabajo, una obligación, y no como lo que de verdad era; un placer del cual solo quien era capaz de apreciarlo de verdad, conseguía escribir alguna que otra frase que le ayudase a tomar oxígeno para no ahogarse en el mar de gotas que colma el alma.

Sin darse cuenta, le entraron unas ganas inmensas por transformar sus pensamientos, y así, con algo de música de fondo, comenzó a crear historias que salían de sus entrañas. Las palabras se superponían unas sobre otras, necesitaba tanto expresarse, y tenía tantas ansias por volver a escribir algo bueno, que despojaba de sentido a sus frases, desnudando así sus esbozos.
De nuevo, se apoderó de él la frustración por no poder aprovechar la suerte que tenía en ese momento, pues como escritor sufridor y padre de versos interiores, no conseguía transformar en rocío la tinta que lloraba desde su bolígrafo. Surcaban por sus venas las mejores sensaciones y desembocaba en sus relatos, el río de inspiración que salía de su tristeza. Tal era la marejada de sentimientos retenida en sus adentros ese instante, que se ahogaba cualquier palabra que deseaba llegar a tierra firme. Morían soñadoras aquellas quienes, por un instante, desearon vivir en su folio, descansando así en paz. 

Quién sabe si tal vez, intentando proteger así el alma del poeta, sus palabras callaban el sufrimiento que acumulaba, para no gritar al mundo, que las penas traerían alegría, pues alegría era escribir para él. 
Salvando al resto, de la búsqueda de un sufrimiento inexistente, de un espejismo en el que nacen palabras, de un ansia por disfrazar de inspiración a cualquier golpe de la vida.

Al fin lo comprendió todo, recordando una frase que dormía en su memoria:
"No es propósito de nuestra pluma o nuestra mente, sino hija fugaz de nuestras pasiones, la literatura"

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dudas malheridas.

Mil dudas amenazan de nuevo con tumbar mis murallas. Me han debilitado tantas veces, que pienso que a la próxima venceré a bocajarro a la agudeza de mis pensamientos. Lucho a diario contra tal agonía, trato de superponer mis deseos a mis sentencias, contradiciendo a la razón con suma calma, engañándome, haciéndome creer que lucho por mis deseos para pulcritud de mi conciencia. 
Es el estilo de vida que llevo, sin parar de sonreír en compañía, sin fuerzas para secar mis lágrimas a solas, lo que complementa mis titubeos interiores. 
Me ayudo de las páginas que gasto con palabras que me vacían, para llenarme de confianza, y creer en mis pretensiones como si de mis juicios se tratase, a cada verso que trazo, lanzo un puñal al infierno, arropo de frío al invierno, consigo hacer sufrir a mi incertidumbre, y escribo:
Ahora siento, 
mi vida muere y resucitan mis adentros, 
doy frío siendo hielo, y si ardo quemo, 
soy la fruta que cae en tus senos, 
hojas de otoño que caen en mi folio, 
letras que se esparcen en orden correcto, 
momento justo con el tiempo exacto.
Gano otra batalla con tu fuerza, 
el sentimiento de existir cuando tu existes me alimenta, 
y salgo impetuoso, venciendo a tal tormenta.

martes, 19 de noviembre de 2013

Deseo cumplido.








No pretendo ser tu estro,
ni rezaría plegarias por serlo.
Jamás he regado tal flor,
y si estuviese equivocado,
nunca bañé de mis letras tal grano.
Queda claro.
Mi escudo a tu disfraz de musa,
pues, aunque desees serlo,
y me alaga tal deseo,
en mi vida pensé
que fuera posible cumplirlo.
No te engañaré si te digo,
que pensando en ti te escribo.
Pero, no caigas en la emoción,
primera y última letra de la cual,
te permitiré ser tú, su sor.
Explicarte si que pretendiera,
que imposible sería que te escribiera,
porque si estos versos naciesen en el corazón,
me volvería incapaz de componer para ti,
ya que, si me librase de esta libertad
para vivir en tu cárcel,
me dejarías sin palabras al verte, al tenerte,
al besarte,
nunca lograría encontrar la palabra perfecta para describirte.
Así, es el amor,
enmudece almas
hasta que grita en nosotros,
como lágrimas
que golpean una vida,
hasta dejar roto nuestro foco.

Óscar Álvarez.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La chica más sexy del bar de los poetas.

Entró en la taberna, ocupó toda la sala con su presencia, se quedó mirando a su alrededor, puso música de fondo con su mirada a tal momento, y colillas, copas, y miedos, cayeron al suelo. Se sentó en la esquina de la barra, y mirando hacia él, se pidió una copa. 
Nunca la había visto, ni siquiera le sonaba su cara de algún recuerdo lejano, de cualquier cruce fortuito en una calle, o de una mirada incontrolada en el tranvía. Pero tenía la sensación de que ya la conocía, de que era el tipo de mujer por la que se había sentido atraído últimamente. Llevaba una mala racha, y las mujeres que conocía entraban en él y le dejaban vacío, exhausto, se llevaban su alma a cambio de unas cuantas palabras que sonaban bien, y una noche más sin dormir.
Pero esta vez no sería igual, se había cansado de obedecer a la belleza y de ser dominado por este tipo de mujeres, pero volvió a caer en sus garras, y absorto, fue absorbido de la realidad.
 Que siempre entraba sin llamar, que no necesitaba pedir citas, que era arrogante e impredecible, y sobretodo, que siempre tenía las palabras adecuadas para cada momento, era lo que le enloquecía de tal dama. Gallarda y pasional, se enfrentaba con valentía a las adversidades y nada le daba más miedo que no poder soñar, le gustaba divertirse con los poetas, se acostaba con ellos hasta las tantas sin darles ni un descanso, disfrutaba solo de los verdaderos sufridores, y le susurraba al oído del que escribía sus lágrimas, las palabras perfectas para cada momento. Era fugaz y despiadada, le gustaba cambiar las copas de vino por lágrimas de sangre en ojos de cristal. Aparentaba seguridad y talante, pero era tan frágil, que igual que venía, moría entre líneas y desaparecía sin que nadie se diese cuenta. Alegraba con sufrimiento a los poetas, deliraba con pensamientos indomables y tiritaba de miedo, de miedo al abandono, pues, aunque jugaba en las noches de quien no podía dormir, a ella, nunca pudo acompañarla la inspiración.

Gracias por ser quien me hace compañía, a pesar de saber que no es a ti a quien quiero:


Premio a la inspiración, 
es nuestro esfuerzo, 
escribir a sangre,
jugarse la vida
y el corazón,
cada día, 

en cada verso.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sueños a diario.

Buenos días, diario:

Imaginé que sus cálidas palabras eran la banda sonora que me arropaba en mis mañanas frías, que al despertar un beso automático me daba los buenos días. Era odioso empezar a soñar con su agradable existencia justo al levantarme de la cama. Los días pasaban tirando del pañuelo que parece que nunca acaba del payaso, hasta que intentas respirar y te agotas. Me he rendido, me he rendido y no tengo fuerzas para seguir soñando con coincidencias que me empujen a sonreír. Antes de que me vuelva loco, de que intente hacer realidad mis sueños a base de cazar pájaros o atrapar mariposas, prefiero dar paso a la tranquilidad de ser sumiso para protegerme de las espinas de su aliento que se clavan en mi nunca como brisa del recuerdo. Será el primer libro que deje a mitad, consecuencia de que a cada página que paso sufro; sufro y oigo como caigo en otoño por dentro, rasgando hojas del calendario que escupen su sangre en mis heridas mal curadas con tinta. Le doy la forma de tu alma a cada sombra, y lleno de oscuridad la habitación en la que duermo, con miedo a que vuelvas a encender la luz y me despiertes, en otro sueño en que sueño con tu ausencia, con que me faltan fuerzas para alzar el alma y luchar contra las fieras garras de la tristeza cuando el destino la obliga a atacarme y así, enseñarme, que deje de soñar sin ti, pues aun aparece otro oasis que no es espejismo en mi desierto, ni fruto de mi imaginación, sino la posibilidad de poder volver a vivir un sueño contigo.

Buenos días, son las 12 de la mañana ya, y me acabo de levantar, una infusión caliente, los pies en el suelo bien fríos, y una fuga en mis labios con ayuda de un mechero, para escaparme del ensueño tenaz que alimentó su ausencia, volviendo a recargarme de entusiasmo, haciendo cada vez más difícil que se gasten las pilas de mi memoria y se apague su recuerdo.

No sé que hora es, pero ya no hay humo, y en mi mesa de noche solo hay una colilla y un cenicero medio lleno, pienso en si podría ser una metáfora de mi mismo, en que quizá mi tristeza se suicide con otro tabaco marcado con carmín y un cenicero a rebosar. 

Ya se ha hecho de noche, y mi día ha pasado como últimamente pasa todo, de manera automática, sin darme cuenta vivo como vive alguien feliz, separando mi cuerpo de mi alma, y dejando que esta última sea un espectador en primera persona de un ser vivo pero inerte. Al mediodía, después de haber comido, tuve un hormigueo en el pecho y mis pulsaciones aumentaron, estoy acostumbrado a que me pase y no me asusto, pues, son los únicos momentos de lucidez que poseo, y en ellos me posee a mi mi alma, creando pensamientos a imitar con mis palabras; inspiración lo llaman, respiración le digo yo. 

No duró mucho mi suerte, pero cuando había escrito el punto final, me alegró haber creado algo decente y descubrir que aun no era el robot que imaginaba. Releí unas cuantas veces más mi última escritura e incluso me pareció haber sentido algo, un suspiro del alma quizá, un soplo de vida, de esperanza, algo que me ayudaba a creer en el sueño que estaba viviendo.

<<¡Soy un humano de verdad!>> Exclamé. Me sentía feliz, me sentía, me sentía capaz de sentir, de reír, de llorar, de echar de menos, de añorar, de odiar y de amar, notaba que lo que pensaba no era el fragmento de una novela que había almacenado en mi memoria, sino que era algo que yo sentía y que quería expresar, que eran mis propios sentimientos y no los de un poeta que había leído.

Estaba tan feliz, tan feliz de que reales fueran mis ganas de luchar por no perder mis oportunidades y por poder llevar a cabo aquellas palabras que otro día soñaba decir a mis hijos imposibles, la posibilidad de aconsejarles con una metáfora inventada por mi mismo, como tenían que vivir, comprendiendo el sentido de la vida cuando les diese a entender que hay que exprimir las naranjas antes de que otro se las coma, y así ellos triunfaran en la vida, siendo este el triunfo de su padre.

Pero... ¿que digo? Me doy cuenta de que todo esto solo es un sueño, y que sigo siendo el mismo cuerpo duro con alma de metal, que es incapaz de estar triste y de sentir, comienzo a llorar, a llorar como nunca, o eso sueño, y de nuevo se meten mis lágrimas en los circuitos y saltan chispas y ardo, me quemo y muero, comprendo que de nuevo todo esto es un sueño, que me he quedado dormido, y que cuando se hagan cenizas mis tornillos, despertaré y no me acordaré de cuando fui humano y te eché de menos, de cuando tenía ganas de luchar por ti y no quería creérmelo. Otra noche más me consuelo sabiendo que al menos así, tampoco echaré de menos, vivir un sueño.

Buenos días, hoy al levantarme ella seguía durmiendo, mientras, el pequeño y yo, le preparamos un zumo de naranja natural para su madre, no sé por qué, me levanté con muchas ganas de quererlos, con la sensación de haber sido incapaz de echarlos de menos, y aunque no lo comprenda, pienso aprovechar las ganas que tengo de estar con ellos, para disfrutar de mi vida como nadie, ni en mis mejores sueños.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ego.

Interpretamos lo que vemos de una manera increíble, porque me creo que seamos capaces de ver todo lo que nos rodea, pero nadie se cree, que podamos darnos cuenta de todo lo que vemos.
Somos ciegos porque nos lo podemos permitir, pura voluntad propia la que ata el nudo de la venda, que nos esconde lo que no interesa encontrar. Sobra decir, que esa venda, no está sujeta a nuestra cabeza, sino a nuestra alma, capaz de ver lo que quiera cuando quiera, la misma que igual se pone la venda y no nos hace darnos cuenta de lo que realmente pasa,  o que luego hace que te imagines una señal de interés hacia uno mismo, cuando solo debemos ver una sonrisa y una mirada que se cruzan en el tranvía de forma afortunada, simple casualidad que nos gustaría que fuese algo más, y que tanto como nos gustaría a nosotros, le gustaría a nuestra alma, porque al fin y al cabo, seas quien seas, seas lo que seas, el egoísmo de todo lo que tenga uso de corazón, le cegará tanto como se lo pueda permitir para abrir bien los ojos.