domingo, 24 de noviembre de 2013

El tahúr.

Cada mañana era igual para mí. Despertaba en la cama de un hotel de 5 estrellas con el calor en el lado izquierdo de mi almohada fruto de la reciente ausencia de la mujer que amo, mujer que ahora hace café para mí. Me alegra esto, me alegra despertarme a las 6:00 am. siempre, porque siempre me espera una digna escena de película romántica que todos querríamos vivir alguna vez. 

Quizás por lo particular de mi película, aun no ha sido rodada ni estrenada en ningún cine. Pero me contenta saber de ello que soy el protagonista, del primer filme de mi vida. Mi felicidad me la da el mal que causo a los que confían en que la conciencia es algo personal y libre de cada uno, mientras ven como otros roban sin pensarlo las limosnas que recauda el pobre; limosnas que ese mismo ladrón le dio antes a cambio de algún favor o trabajo sucio. Esos actos que simplemente he visto en otros, hoy los hago yo, por ello, tengo la vida de lo que es considerado un triunfador en esta sociedad, y esa fama que me precede, me ayuda a manejar a las personas a mi antojo, me ayuda a sentirme bien cuando "traiciono" o cuando "miento", y lo escribo entre comillas, porque todo eso son conceptos creados por el hombre, inyectados en nuestras venas desde que nacemos, para que los grandes jugadores, los que crean la ley y la trampa, puedan dominarnos para no perder su buena vida. Juegan con nosotros partidas de ajedrez, luchan por territorios y no temen perder, porque aunque los eliminen de la partida, seguirán viviendo como buenos espectadores del resto de jugadores. Entonces, vive tranquilo solo aquel que no será ficha en este juego, y quien vive tranquilo, no teme a romper las reglas del juego, ya que su papel en el ajedrez, es ser el que mueve las piezas a su merced.

Algunos pensarán que me creo demasiado especial, cuando solo soy un idiota más que vive engañándose a sí mismo, creyendo ser libre aunque realmente sea un pobre desgraciado que es feliz en su propia ignorancia. Entonces, comprenderé que lo que os hace sentiros mejor por pensar así acerca de mí, es una envidia viral e incontrolable, pues, decidme amigos míos, como es posible que sea malo vivir en la ignorancia, si en ese lugar poseo lo que vosotros buscáis en la verdad; la felicidad.

Son las 12 del mediodía y ya estoy en el taxi camino al aeropuerto: Mañana no me despertaré en una cama con la mujer que amo y no estará ella preparándome el café. Será una mañana diferente a las que estoy acostumbrado, pero bueno, estará la mujer que amo para hacerme compañía, por tanto, si yo fuera como vosotros, fichas de marfil, también hoy sería feliz y afortunado. 

Son las 15:30. Ya estoy en la cabina, ando ansioso por despegar y normalizar el vuelo, así podré poner el piloto automático y disfrutar de la presencia de Ana. Cuánto la amo. No había pensado en ella en los últimos días, no la echaba de menos. Pero ahora, me he olvidado de Lucía, de su sonrisa y sus miradas cuando de reojo conseguía verme mientras me preparaba el café esta mañana. 

Al fin hemos despegado. Ya está el piloto automático puesto, y por lo bien que parece estar el día, no creo que haya ninguna complicación, al menos durante las primeras 6 horas de vuelo. Mi compañero de vuelo ha ido a charlar con el resto de azafatas a modo de favor hacia mí. Ya se lo devolveré, siempre hay ocasión de hacerlo. Ana se ha dado cuenta de la oportunidad que tenía, y sin parecer desesperada, ha entrado en la cabina de mandos, yo ya la estaba esperando con dos copas en la mano.

<<Te amo>> Le dije en cuanto el 'click' de la puerta sonó.
Nos tomamos la copa. Nos miramos. Sonreímos. Nos besamos. Desnudos le vuelvo a repetir cuanto la amo, y ella me responde con un <<y yo>> Hoy sin duda, será un buen vuelo. Me encanta estar con ella, su forma de ser y su personalidad, su cuerpo de ensueño y su baja estatura que intenta disimular con altos y sexys tacones. Me encanta. 

Queridos amigos, no me podréis negar, que lo que sentimos el uno por el otro es maravilloso, es digno de esa película que aun no se ha grabado ¡qué gran historia de amor sería! Lástima me da que me imagine ser estas palabras, y vea así como se refleja en vuestra mirada lo que pensáis al leer este fragmento. 

Recordad, que si hay algo que está bien en este mundo, sea cual sea la sociedad en la que vivas o la mentalidad que tengas,  es el el amor. A todos nos ayuda. El amor, cuando se escribe, cuando aun no has empezado a borrar palabras, es vida. Es verdad que siempre, acaba borrándose por completo ese libro, pero no veo nada negativo en volver a escribir otro nuevo totalmente diferente. Si ahora me leéis, como a mi, a vosotros os gustará leer historias, por ello, el acabar con un amor, es acabar un libro que te ha encantado, y en lugar de seguir pensando en ese libro, buscas otros que puedan ser iguales de buenos y mejores. En cada historia que lees, vivirás experiencias nuevas. En cada nuevo amor que nace, rodarás nuevas películas, películas que cuando acaban, solo duran en tu memoria lo que la sal de las palomitas en tus labios al salir del cine.

Con esto, acompañantes de mis pensamientos, os quiero decir, que no tiene sentido la tristeza cuando cierra la puerta el bar en el que bebes feliz de un amor, si justo a la vuelta de la esquina, hay otro bar deseando que entres, otra botella esperando a ser descorchada. Así que yo, considerándome amante del cine, de las buenas canciones, de los buenos bares y los buenos libros. Yo que ando sin cargar a mi espalda el peso de la conciencia y la moral. Aprovecho mi control de la partida, para jugar mis piezas como se me antoja, amando a cada una de ellas y moviéndolas por el tablero a base de mentiras y secretos, haciéndoles creer que son únicas cuando les digo que las amo, disfrutando de buen cine, buena literatura, buena música, y en definitiva, buenas vidas paralelas.

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