sábado, 30 de noviembre de 2013

Tormenta de versos.

Me concentro en despistarme para que sin querer me sorprendas.
Te doy la espalda si te veo venir
y me das la vuelta cuando llegas.
Me alejo de ti,
y es que me encanta ver como te acercas. 
Me escapo en tus labios de este mundo si me besas. 
Muero en tu mirada, refugiándome en el ojo de tu tormenta. 
Me olvido de lo que te quiero,
y es que adoro ver con qué facilidad me lo recuerdas.
Me tiendes tu mano. 
La rechazo. 
Aprovecho. 
Abro mis alas. 
Vuelo en tus abrazos. 
Después,
te hago rabiar para que no me perdones. 
(¡Qué feliz soy cuando consigo que me disculpes!) 
Luego veo como sonríes sin que te vea. 
Te escondes. 
Amo que no quieras que sepa que te vuelve loca que te incordie.
Una vez más no me resisto y me acerco, 
te sorprendo dándote la vuelta. 
Te cojo de la mano.
Te miro a los ojos. 
Te beso y te cuento,
que no sé que me pasa, 
que mi amor por ti, no atiende a razones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario