martes, 19 de noviembre de 2013

Deseo cumplido.








No pretendo ser tu estro,
ni rezaría plegarias por serlo.
Jamás he regado tal flor,
y si estuviese equivocado,
nunca bañé de mis letras tal grano.
Queda claro.
Mi escudo a tu disfraz de musa,
pues, aunque desees serlo,
y me alaga tal deseo,
en mi vida pensé
que fuera posible cumplirlo.
No te engañaré si te digo,
que pensando en ti te escribo.
Pero, no caigas en la emoción,
primera y última letra de la cual,
te permitiré ser tú, su sor.
Explicarte si que pretendiera,
que imposible sería que te escribiera,
porque si estos versos naciesen en el corazón,
me volvería incapaz de componer para ti,
ya que, si me librase de esta libertad
para vivir en tu cárcel,
me dejarías sin palabras al verte, al tenerte,
al besarte,
nunca lograría encontrar la palabra perfecta para describirte.
Así, es el amor,
enmudece almas
hasta que grita en nosotros,
como lágrimas
que golpean una vida,
hasta dejar roto nuestro foco.

Óscar Álvarez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario