martes, 24 de diciembre de 2013

Magic dreams




Las sonrisas eran explosivas y las miradas estallaban.
¡PUM! 
La alegría acosaba a todas las almas 
que inútilmente intentaban escapar.
Todos buscaban esa magia sin saber muy bien que era,
se reunían de todas partes de la ciudad,
de todas las ciudades del mundo,
y borraban con patadas en el suelo las fronteras.
Liberaban las pasiones y encerraban sus tristezas,
volaban los problemas y se esfumaban las penas.
Movimientos de piernas, giros de caderas,
cristales rotos por el suelo, 
manchas en las camisas que limpiaban sus almas.
Las heridas se curaban con cada nueva nota,
viajaban al éxtasis con cada paso nuevo.
La música latía dentro de todos los que estaban en ese bar,
sus corazones vibraban dentro de cada instrumento,
de cada tecla.
Volaba en el ambiente algún pájaro,
olía a un perfume que no venía en frasco,
como a un sudor con el que se iban las gotas que un día colmaron el vaso.
Los vasos, las copas, las botellas,
la ausencia de remordimientos,
el perdón común por todos los pecados,
la unión de una paz solidaria,
la verdadera belleza de cada humano.
Se desnudaban las sonrisas,
se despojaban de los complejos,
de la vergüenza y los prejuicios,
se vestían con un traje color seguridad.
La perspicacia de una mirada,
la puntualidad de una sonrisa,
la precisión de un gesto,
la agudeza del ambiente,
la sensualidad que se palpaba.
El sereno que invadía la noche
se vaporizaba dentro de ese antro
con cada nueva nota que nacía del piano.
Parto tras parto, 
nacía un ritmo nuevo,
hasta que el bajista,
con unas últimas caricias a sus cuerdas,
el pianista,
con unas últimas caricias a sus teclas,
el batería, 
con unas últimas caricias a sus baquetas,
y aquel cantante desconocido que una noche más,
se había convertido en el héroe del lugar,
bajaban del escenario que,
durante unas cuantas canciones,
había sido su altar.
La gente cogía su abrigo y volvía
sin casi darse cuenta a la cruda realidad,
pero con el recuerdo de otro día 
en el que las sonrisas de aquel bar,
las había puesto el jazz.

Chico Hamilton (21/09/21-26/11/13)

Personifi-jazz-tion.



Así eres tú, impredecible como la siguiente nota cuando improviso, impresionante como la luz con la que alumbras mis pensamientos más oscuros. Huracán de pasiones, tormenta de sorpresas, como cuando sin esperarlo vienes tú y me besas. Aceleras sin frenos, me atropellas, a mi y a mis sentidos, me enloqueces y me salvas. Aceleras mis pulsaciones, me atropellas, a mi y a mis miedos, me enloqueces si me abrazas. Consumo sin reparo de tus caricias, atrapo el cielo y lo siento entre mis brazos si te abrazo, el viento me acaricia suave, tal brisa, luego consigues que entre un frío por mis pies y entonces me erizo, siento un escalofrío, y un fino hormigueo en mi estómago se forma, producto automático de aquellas mariposas que traen la mejor primavera a mis inviernos, que me alegran si entristezco, que son la semilla que trae miles de frutos y razones por las que te quiero.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Alcoholizamiento.

Alcohol era un bar en el que los recuerdos se nublaban,
donde las cervezas pedían llenas de mentes sus jarras. 
Había un piano que tocaba la nostalgia de una manera perfecta,
y el saxo tocaba sobre una mujer hecha pedazos.
Soledad siempre acompañaba a sus clientes, 
empujaba a emborracharse a las almas tristes. 
El suelo de ese antro era fregado con las lágrimas de un cualquiera,
pero desgraciadamente todo el mundo iba, 
el truco estaba en las camareras.
Sexys, precisas, preciosas sus sonrisas,
te engañaban sus miradas si pensabas irte, 
alcoholizaban tus pensamientos con ojos de nostalgia. 
En ese lugar no había hueco para lo común, 
la moral se escondía en la espuma de la cerveza, 
las verdades se jugaban como cartas en la mesa. 
Apostar al futuro siempre era perder dinero, 
pero todos lo hacían con cada trago de tristeza, 
siempre que salían vacías, sus carteras. 
Era fugarse de una pesadilla sentarse en la barra de ese bar, 
pero te hacía soñar cada grado de licor que te besaba los labios. 
Sin duda, era un bar cualquiera, 
era el sitio más común para el borracho de tristeza, 
aquel que bebe lágrimas de sangre 
y vacía su alma si algún recuerdo oscuro y amargo, 
moja sus entrañas con cerveza.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Literatura marítima.

Vivo en busca de una nueva frase que me empuje a escribir como nunca antes lo he hecho. Se llenan de fuerzas mis palabras cuando pienso en que mi mejor texto aun está por llegar. Surco mares de dudas, me ahogo en mis ideas y solo consigo respirar cuando el alma consigue dar un suspiro con el que soltarme alguna que otra palabra que alimente mis lágrimas. Llego a buen puerto si encuentro el momento adecuado para una pausa, para una coma, un punto, o alguna locución precisa. A veces, en medio del viaje, alguna gran ola de inspiración choca con mi barco de palabras, y tambalean en mi mente miles de ideas, algunas caen y se hunden, otras perecen y las escribo. Cuando ya llevo un buen rato navegando sin rumbo, encuentro en mi camino a algún marinero que consiguió sobrevivir a las grandes tormentas, y lo rescato con una nueva frase. Me siento un buen capitán cuando escribo y quedo satisfecho, soy quizá un héroe, que más que salvar vidas, salva palabras de los peores mares de dudas, las rescata de las más fuertes tormentas de ideas, y cuando consigue escribir algo decente, echa el ancla con un punto y final, hasta otro nuevo viaje por la escritura.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Tormenta de versos.

Me concentro en despistarme para que sin querer me sorprendas.
Te doy la espalda si te veo venir
y me das la vuelta cuando llegas.
Me alejo de ti,
y es que me encanta ver como te acercas. 
Me escapo en tus labios de este mundo si me besas. 
Muero en tu mirada, refugiándome en el ojo de tu tormenta. 
Me olvido de lo que te quiero,
y es que adoro ver con qué facilidad me lo recuerdas.
Me tiendes tu mano. 
La rechazo. 
Aprovecho. 
Abro mis alas. 
Vuelo en tus abrazos. 
Después,
te hago rabiar para que no me perdones. 
(¡Qué feliz soy cuando consigo que me disculpes!) 
Luego veo como sonríes sin que te vea. 
Te escondes. 
Amo que no quieras que sepa que te vuelve loca que te incordie.
Una vez más no me resisto y me acerco, 
te sorprendo dándote la vuelta. 
Te cojo de la mano.
Te miro a los ojos. 
Te beso y te cuento,
que no sé que me pasa, 
que mi amor por ti, no atiende a razones.

domingo, 24 de noviembre de 2013

El tahúr.

Cada mañana era igual para mí. Despertaba en la cama de un hotel de 5 estrellas con el calor en el lado izquierdo de mi almohada fruto de la reciente ausencia de la mujer que amo, mujer que ahora hace café para mí. Me alegra esto, me alegra despertarme a las 6:00 am. siempre, porque siempre me espera una digna escena de película romántica que todos querríamos vivir alguna vez. 

Quizás por lo particular de mi película, aun no ha sido rodada ni estrenada en ningún cine. Pero me contenta saber de ello que soy el protagonista, del primer filme de mi vida. Mi felicidad me la da el mal que causo a los que confían en que la conciencia es algo personal y libre de cada uno, mientras ven como otros roban sin pensarlo las limosnas que recauda el pobre; limosnas que ese mismo ladrón le dio antes a cambio de algún favor o trabajo sucio. Esos actos que simplemente he visto en otros, hoy los hago yo, por ello, tengo la vida de lo que es considerado un triunfador en esta sociedad, y esa fama que me precede, me ayuda a manejar a las personas a mi antojo, me ayuda a sentirme bien cuando "traiciono" o cuando "miento", y lo escribo entre comillas, porque todo eso son conceptos creados por el hombre, inyectados en nuestras venas desde que nacemos, para que los grandes jugadores, los que crean la ley y la trampa, puedan dominarnos para no perder su buena vida. Juegan con nosotros partidas de ajedrez, luchan por territorios y no temen perder, porque aunque los eliminen de la partida, seguirán viviendo como buenos espectadores del resto de jugadores. Entonces, vive tranquilo solo aquel que no será ficha en este juego, y quien vive tranquilo, no teme a romper las reglas del juego, ya que su papel en el ajedrez, es ser el que mueve las piezas a su merced.

Algunos pensarán que me creo demasiado especial, cuando solo soy un idiota más que vive engañándose a sí mismo, creyendo ser libre aunque realmente sea un pobre desgraciado que es feliz en su propia ignorancia. Entonces, comprenderé que lo que os hace sentiros mejor por pensar así acerca de mí, es una envidia viral e incontrolable, pues, decidme amigos míos, como es posible que sea malo vivir en la ignorancia, si en ese lugar poseo lo que vosotros buscáis en la verdad; la felicidad.

Son las 12 del mediodía y ya estoy en el taxi camino al aeropuerto: Mañana no me despertaré en una cama con la mujer que amo y no estará ella preparándome el café. Será una mañana diferente a las que estoy acostumbrado, pero bueno, estará la mujer que amo para hacerme compañía, por tanto, si yo fuera como vosotros, fichas de marfil, también hoy sería feliz y afortunado. 

Son las 15:30. Ya estoy en la cabina, ando ansioso por despegar y normalizar el vuelo, así podré poner el piloto automático y disfrutar de la presencia de Ana. Cuánto la amo. No había pensado en ella en los últimos días, no la echaba de menos. Pero ahora, me he olvidado de Lucía, de su sonrisa y sus miradas cuando de reojo conseguía verme mientras me preparaba el café esta mañana. 

Al fin hemos despegado. Ya está el piloto automático puesto, y por lo bien que parece estar el día, no creo que haya ninguna complicación, al menos durante las primeras 6 horas de vuelo. Mi compañero de vuelo ha ido a charlar con el resto de azafatas a modo de favor hacia mí. Ya se lo devolveré, siempre hay ocasión de hacerlo. Ana se ha dado cuenta de la oportunidad que tenía, y sin parecer desesperada, ha entrado en la cabina de mandos, yo ya la estaba esperando con dos copas en la mano.

<<Te amo>> Le dije en cuanto el 'click' de la puerta sonó.
Nos tomamos la copa. Nos miramos. Sonreímos. Nos besamos. Desnudos le vuelvo a repetir cuanto la amo, y ella me responde con un <<y yo>> Hoy sin duda, será un buen vuelo. Me encanta estar con ella, su forma de ser y su personalidad, su cuerpo de ensueño y su baja estatura que intenta disimular con altos y sexys tacones. Me encanta. 

Queridos amigos, no me podréis negar, que lo que sentimos el uno por el otro es maravilloso, es digno de esa película que aun no se ha grabado ¡qué gran historia de amor sería! Lástima me da que me imagine ser estas palabras, y vea así como se refleja en vuestra mirada lo que pensáis al leer este fragmento. 

Recordad, que si hay algo que está bien en este mundo, sea cual sea la sociedad en la que vivas o la mentalidad que tengas,  es el el amor. A todos nos ayuda. El amor, cuando se escribe, cuando aun no has empezado a borrar palabras, es vida. Es verdad que siempre, acaba borrándose por completo ese libro, pero no veo nada negativo en volver a escribir otro nuevo totalmente diferente. Si ahora me leéis, como a mi, a vosotros os gustará leer historias, por ello, el acabar con un amor, es acabar un libro que te ha encantado, y en lugar de seguir pensando en ese libro, buscas otros que puedan ser iguales de buenos y mejores. En cada historia que lees, vivirás experiencias nuevas. En cada nuevo amor que nace, rodarás nuevas películas, películas que cuando acaban, solo duran en tu memoria lo que la sal de las palomitas en tus labios al salir del cine.

Con esto, acompañantes de mis pensamientos, os quiero decir, que no tiene sentido la tristeza cuando cierra la puerta el bar en el que bebes feliz de un amor, si justo a la vuelta de la esquina, hay otro bar deseando que entres, otra botella esperando a ser descorchada. Así que yo, considerándome amante del cine, de las buenas canciones, de los buenos bares y los buenos libros. Yo que ando sin cargar a mi espalda el peso de la conciencia y la moral. Aprovecho mi control de la partida, para jugar mis piezas como se me antoja, amando a cada una de ellas y moviéndolas por el tablero a base de mentiras y secretos, haciéndoles creer que son únicas cuando les digo que las amo, disfrutando de buen cine, buena literatura, buena música, y en definitiva, buenas vidas paralelas.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Lluvia seca.

Desde hacía un tiempo, las palabras que escribía eran forzadas, se tomaba la escritura como un trabajo, una obligación, y no como lo que de verdad era; un placer del cual solo quien era capaz de apreciarlo de verdad, conseguía escribir alguna que otra frase que le ayudase a tomar oxígeno para no ahogarse en el mar de gotas que colma el alma.

Sin darse cuenta, le entraron unas ganas inmensas por transformar sus pensamientos, y así, con algo de música de fondo, comenzó a crear historias que salían de sus entrañas. Las palabras se superponían unas sobre otras, necesitaba tanto expresarse, y tenía tantas ansias por volver a escribir algo bueno, que despojaba de sentido a sus frases, desnudando así sus esbozos.
De nuevo, se apoderó de él la frustración por no poder aprovechar la suerte que tenía en ese momento, pues como escritor sufridor y padre de versos interiores, no conseguía transformar en rocío la tinta que lloraba desde su bolígrafo. Surcaban por sus venas las mejores sensaciones y desembocaba en sus relatos, el río de inspiración que salía de su tristeza. Tal era la marejada de sentimientos retenida en sus adentros ese instante, que se ahogaba cualquier palabra que deseaba llegar a tierra firme. Morían soñadoras aquellas quienes, por un instante, desearon vivir en su folio, descansando así en paz. 

Quién sabe si tal vez, intentando proteger así el alma del poeta, sus palabras callaban el sufrimiento que acumulaba, para no gritar al mundo, que las penas traerían alegría, pues alegría era escribir para él. 
Salvando al resto, de la búsqueda de un sufrimiento inexistente, de un espejismo en el que nacen palabras, de un ansia por disfrazar de inspiración a cualquier golpe de la vida.

Al fin lo comprendió todo, recordando una frase que dormía en su memoria:
"No es propósito de nuestra pluma o nuestra mente, sino hija fugaz de nuestras pasiones, la literatura"

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dudas malheridas.

Mil dudas amenazan de nuevo con tumbar mis murallas. Me han debilitado tantas veces, que pienso que a la próxima venceré a bocajarro a la agudeza de mis pensamientos. Lucho a diario contra tal agonía, trato de superponer mis deseos a mis sentencias, contradiciendo a la razón con suma calma, engañándome, haciéndome creer que lucho por mis deseos para pulcritud de mi conciencia. 
Es el estilo de vida que llevo, sin parar de sonreír en compañía, sin fuerzas para secar mis lágrimas a solas, lo que complementa mis titubeos interiores. 
Me ayudo de las páginas que gasto con palabras que me vacían, para llenarme de confianza, y creer en mis pretensiones como si de mis juicios se tratase, a cada verso que trazo, lanzo un puñal al infierno, arropo de frío al invierno, consigo hacer sufrir a mi incertidumbre, y escribo:
Ahora siento, 
mi vida muere y resucitan mis adentros, 
doy frío siendo hielo, y si ardo quemo, 
soy la fruta que cae en tus senos, 
hojas de otoño que caen en mi folio, 
letras que se esparcen en orden correcto, 
momento justo con el tiempo exacto.
Gano otra batalla con tu fuerza, 
el sentimiento de existir cuando tu existes me alimenta, 
y salgo impetuoso, venciendo a tal tormenta.

martes, 19 de noviembre de 2013

Deseo cumplido.








No pretendo ser tu estro,
ni rezaría plegarias por serlo.
Jamás he regado tal flor,
y si estuviese equivocado,
nunca bañé de mis letras tal grano.
Queda claro.
Mi escudo a tu disfraz de musa,
pues, aunque desees serlo,
y me alaga tal deseo,
en mi vida pensé
que fuera posible cumplirlo.
No te engañaré si te digo,
que pensando en ti te escribo.
Pero, no caigas en la emoción,
primera y última letra de la cual,
te permitiré ser tú, su sor.
Explicarte si que pretendiera,
que imposible sería que te escribiera,
porque si estos versos naciesen en el corazón,
me volvería incapaz de componer para ti,
ya que, si me librase de esta libertad
para vivir en tu cárcel,
me dejarías sin palabras al verte, al tenerte,
al besarte,
nunca lograría encontrar la palabra perfecta para describirte.
Así, es el amor,
enmudece almas
hasta que grita en nosotros,
como lágrimas
que golpean una vida,
hasta dejar roto nuestro foco.

Óscar Álvarez.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La chica más sexy del bar de los poetas.

Entró en la taberna, ocupó toda la sala con su presencia, se quedó mirando a su alrededor, puso música de fondo con su mirada a tal momento, y colillas, copas, y miedos, cayeron al suelo. Se sentó en la esquina de la barra, y mirando hacia él, se pidió una copa. 
Nunca la había visto, ni siquiera le sonaba su cara de algún recuerdo lejano, de cualquier cruce fortuito en una calle, o de una mirada incontrolada en el tranvía. Pero tenía la sensación de que ya la conocía, de que era el tipo de mujer por la que se había sentido atraído últimamente. Llevaba una mala racha, y las mujeres que conocía entraban en él y le dejaban vacío, exhausto, se llevaban su alma a cambio de unas cuantas palabras que sonaban bien, y una noche más sin dormir.
Pero esta vez no sería igual, se había cansado de obedecer a la belleza y de ser dominado por este tipo de mujeres, pero volvió a caer en sus garras, y absorto, fue absorbido de la realidad.
 Que siempre entraba sin llamar, que no necesitaba pedir citas, que era arrogante e impredecible, y sobretodo, que siempre tenía las palabras adecuadas para cada momento, era lo que le enloquecía de tal dama. Gallarda y pasional, se enfrentaba con valentía a las adversidades y nada le daba más miedo que no poder soñar, le gustaba divertirse con los poetas, se acostaba con ellos hasta las tantas sin darles ni un descanso, disfrutaba solo de los verdaderos sufridores, y le susurraba al oído del que escribía sus lágrimas, las palabras perfectas para cada momento. Era fugaz y despiadada, le gustaba cambiar las copas de vino por lágrimas de sangre en ojos de cristal. Aparentaba seguridad y talante, pero era tan frágil, que igual que venía, moría entre líneas y desaparecía sin que nadie se diese cuenta. Alegraba con sufrimiento a los poetas, deliraba con pensamientos indomables y tiritaba de miedo, de miedo al abandono, pues, aunque jugaba en las noches de quien no podía dormir, a ella, nunca pudo acompañarla la inspiración.

Gracias por ser quien me hace compañía, a pesar de saber que no es a ti a quien quiero:


Premio a la inspiración, 
es nuestro esfuerzo, 
escribir a sangre,
jugarse la vida
y el corazón,
cada día, 

en cada verso.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sueños a diario.

Buenos días, diario:

Imaginé que sus cálidas palabras eran la banda sonora que me arropaba en mis mañanas frías, que al despertar un beso automático me daba los buenos días. Era odioso empezar a soñar con su agradable existencia justo al levantarme de la cama. Los días pasaban tirando del pañuelo que parece que nunca acaba del payaso, hasta que intentas respirar y te agotas. Me he rendido, me he rendido y no tengo fuerzas para seguir soñando con coincidencias que me empujen a sonreír. Antes de que me vuelva loco, de que intente hacer realidad mis sueños a base de cazar pájaros o atrapar mariposas, prefiero dar paso a la tranquilidad de ser sumiso para protegerme de las espinas de su aliento que se clavan en mi nunca como brisa del recuerdo. Será el primer libro que deje a mitad, consecuencia de que a cada página que paso sufro; sufro y oigo como caigo en otoño por dentro, rasgando hojas del calendario que escupen su sangre en mis heridas mal curadas con tinta. Le doy la forma de tu alma a cada sombra, y lleno de oscuridad la habitación en la que duermo, con miedo a que vuelvas a encender la luz y me despiertes, en otro sueño en que sueño con tu ausencia, con que me faltan fuerzas para alzar el alma y luchar contra las fieras garras de la tristeza cuando el destino la obliga a atacarme y así, enseñarme, que deje de soñar sin ti, pues aun aparece otro oasis que no es espejismo en mi desierto, ni fruto de mi imaginación, sino la posibilidad de poder volver a vivir un sueño contigo.

Buenos días, son las 12 de la mañana ya, y me acabo de levantar, una infusión caliente, los pies en el suelo bien fríos, y una fuga en mis labios con ayuda de un mechero, para escaparme del ensueño tenaz que alimentó su ausencia, volviendo a recargarme de entusiasmo, haciendo cada vez más difícil que se gasten las pilas de mi memoria y se apague su recuerdo.

No sé que hora es, pero ya no hay humo, y en mi mesa de noche solo hay una colilla y un cenicero medio lleno, pienso en si podría ser una metáfora de mi mismo, en que quizá mi tristeza se suicide con otro tabaco marcado con carmín y un cenicero a rebosar. 

Ya se ha hecho de noche, y mi día ha pasado como últimamente pasa todo, de manera automática, sin darme cuenta vivo como vive alguien feliz, separando mi cuerpo de mi alma, y dejando que esta última sea un espectador en primera persona de un ser vivo pero inerte. Al mediodía, después de haber comido, tuve un hormigueo en el pecho y mis pulsaciones aumentaron, estoy acostumbrado a que me pase y no me asusto, pues, son los únicos momentos de lucidez que poseo, y en ellos me posee a mi mi alma, creando pensamientos a imitar con mis palabras; inspiración lo llaman, respiración le digo yo. 

No duró mucho mi suerte, pero cuando había escrito el punto final, me alegró haber creado algo decente y descubrir que aun no era el robot que imaginaba. Releí unas cuantas veces más mi última escritura e incluso me pareció haber sentido algo, un suspiro del alma quizá, un soplo de vida, de esperanza, algo que me ayudaba a creer en el sueño que estaba viviendo.

<<¡Soy un humano de verdad!>> Exclamé. Me sentía feliz, me sentía, me sentía capaz de sentir, de reír, de llorar, de echar de menos, de añorar, de odiar y de amar, notaba que lo que pensaba no era el fragmento de una novela que había almacenado en mi memoria, sino que era algo que yo sentía y que quería expresar, que eran mis propios sentimientos y no los de un poeta que había leído.

Estaba tan feliz, tan feliz de que reales fueran mis ganas de luchar por no perder mis oportunidades y por poder llevar a cabo aquellas palabras que otro día soñaba decir a mis hijos imposibles, la posibilidad de aconsejarles con una metáfora inventada por mi mismo, como tenían que vivir, comprendiendo el sentido de la vida cuando les diese a entender que hay que exprimir las naranjas antes de que otro se las coma, y así ellos triunfaran en la vida, siendo este el triunfo de su padre.

Pero... ¿que digo? Me doy cuenta de que todo esto solo es un sueño, y que sigo siendo el mismo cuerpo duro con alma de metal, que es incapaz de estar triste y de sentir, comienzo a llorar, a llorar como nunca, o eso sueño, y de nuevo se meten mis lágrimas en los circuitos y saltan chispas y ardo, me quemo y muero, comprendo que de nuevo todo esto es un sueño, que me he quedado dormido, y que cuando se hagan cenizas mis tornillos, despertaré y no me acordaré de cuando fui humano y te eché de menos, de cuando tenía ganas de luchar por ti y no quería creérmelo. Otra noche más me consuelo sabiendo que al menos así, tampoco echaré de menos, vivir un sueño.

Buenos días, hoy al levantarme ella seguía durmiendo, mientras, el pequeño y yo, le preparamos un zumo de naranja natural para su madre, no sé por qué, me levanté con muchas ganas de quererlos, con la sensación de haber sido incapaz de echarlos de menos, y aunque no lo comprenda, pienso aprovechar las ganas que tengo de estar con ellos, para disfrutar de mi vida como nadie, ni en mis mejores sueños.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ego.

Interpretamos lo que vemos de una manera increíble, porque me creo que seamos capaces de ver todo lo que nos rodea, pero nadie se cree, que podamos darnos cuenta de todo lo que vemos.
Somos ciegos porque nos lo podemos permitir, pura voluntad propia la que ata el nudo de la venda, que nos esconde lo que no interesa encontrar. Sobra decir, que esa venda, no está sujeta a nuestra cabeza, sino a nuestra alma, capaz de ver lo que quiera cuando quiera, la misma que igual se pone la venda y no nos hace darnos cuenta de lo que realmente pasa,  o que luego hace que te imagines una señal de interés hacia uno mismo, cuando solo debemos ver una sonrisa y una mirada que se cruzan en el tranvía de forma afortunada, simple casualidad que nos gustaría que fuese algo más, y que tanto como nos gustaría a nosotros, le gustaría a nuestra alma, porque al fin y al cabo, seas quien seas, seas lo que seas, el egoísmo de todo lo que tenga uso de corazón, le cegará tanto como se lo pueda permitir para abrir bien los ojos.

sábado, 26 de octubre de 2013

Hielo.

Soy la sombra de mi mismo,
que avanza por la calle,
esquivando las luces de los coches y las farolas me refugio
en la oscuridad de mi propio abismo,
paseando, pensando en la mirada que hace que me calle.
Voy solo con tu sonrisa de la mano y no me suelta,
me esfuerzo por escapar de sus zarpas y me agota,
pasan las horas,
me rindo, y en tu recuerdo me abrigo,
y acepto que mejor sufrir sin ti,
que pasar frío contigo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pesadillas en un sueño.

Esta mañana tuve una pesadilla de la que ya ni me acuerdo, pero, ¿quien querría acordarse viviendo un sueño?
Ando extasiado, sin saber bien que hago ni a donde voy, pero dichoso de mi, que aun en la ignorancia sigo pensando en como florece mi alma cada vez que consigo que esa sonrisa sea fruto de mis gracias.

lunes, 5 de agosto de 2013

Valor.

Hay cosas que valen dinero y cosas que valen la pena; recuerdos con valor, y momentos que es mejor olvidar, pero que siempre han valido algo, porque al final, si hablamos de valor, por muy bueno que esté el chocolate, no hay nada como el valor que tienen los momentos que nos han servido para aprender algo nuevo.



Mariposas.

He visto miles de documentales sobre animales, plantas, bichos, y todo tipo de ser vivo. He visto cientos de estos que pueden vivir cientos de años, y luego otros que no son capaces de aguantar ni siquiera 24 horas con vida. Es impresionante como de descompensado está el mundo refiriéndonos a la vida de cualquier ser vivo, es increíble que haya seres que puedan disfrutar de la belleza y crueldad de la vida durante cientos de años, y bueno, aunque nosotros no seamos los que más tiempo estemos en esto que llamamos vida, tenemos dentro algo que dura mucho más que eso, que dura lo que dura una mirada y su recuerdo, que sobrevive a llantos, golpes, gritos y discusiones, que sobrevive a todo sin tener sed ni hambre absolutamente nunca, sobrevive a base de los recuerdos, y no es otra cosa que las mariposas que empezaron a volar cuando una brisa entró por mi oído en forma de palabras que venían su vez, de la boca que me hacía, y me hace sonreír cada mañana. Y ten por seguro que estas nunca se cansarán de volar ahí donde estén, porque si es verdad que a veces paran, y quizá crea que ya murieron, pero sin tú ser Dios ni yo Jesús, resucitan cada vez que tu mirada, choca con la mía.

martes, 2 de julio de 2013

Maldita sea.

Y a veces vuelve a mi recuerdo,
el pensamiento de lo que ya no observo,
Algo que desde hace tiempo; no tengo.
¿Cómo controlar mi mente?
¿Cómo disfrutar del presente?
¿Cómo amaestrar mi memoria?
¿Cómo olvidar a quien amaste?
¿Cómo seguir amando a quien odias?
El río de agua envenenada se aprovecha de mi sed,
y trae el recuerdo de mi amada y trae la ausencia de su ser.
El atentado que ya sufrí, asusta a mis miedos,
trae consigo a lo que perdí, se ríe de mis deseos.
Maldita sea la suerte,
maldita sea tu mirada,
maldita maldición fue verte,
maldita suerte, tenerte y perderte; quedarme sin nada.
Ahora vacío reflexiono, escribo;
¿cómo es que moría por ti si aun sigo vivo?
Será que me alimenta un claro futuro,
porque mi esperanza no se ha dado cuenta; de que ya no soy tuyo.
Porque solo vemos lo que queremos ver,
y solo vemos lo que no podemos tener,
maldita tortura la que nos hacemos;
por no ser suficiente buenos para quien queremos.

sábado, 25 de mayo de 2013

Insomnio.

Ojos de café que me quitan el sueño, 
y cada noche otra taza; con un poco de odio,
 y 32 terrones de azúcar que me amargan,
que hacen de cada noche; la más larga.

martes, 16 de abril de 2013

Metáforas de ti.


Me encantaría viajar contigo a la otra punta del mundo y perder el avión de vuelta, me encantaría tener que dormirnos sobre las maletas y al día siguiente traerte el desayuno de la cafetería del aeropuerto, me encantaría tener que correr para embarcar y que se retrasase por lluvia, me encantaría poder ver desde el cielo sentado a tu lado como se deslizan las gotas por la ventanilla, me encantaría sentir las turbulencias y asustarnos, pensar que nos morimos y seguir volando, me encantaría no aterrizar nunca y que entendieses, que esto es más que el sueño de un loco enamorado, que esto es más que un viaje lleno de contratiempos, que nos hiciesen andar siempre por las nubes.

sábado, 23 de febrero de 2013

Vivan los malos momentos.




Nos pasamos la vida soñando con momentos perfectos e increíbles, deseando tener la felicidad que plasman las películas, creyendo que en esta vida estamos destinados a ser felices, a disfrutar de los buenos momentos y a sonreír, pase lo que pase sonreír. No nos damos cuenta, pero si nos ponemos a pensar, ¿de que nos serviría sonreír si nunca hemos experimentado la tristeza? ¿que mérito tendría una relación si nunca has discutido? en resumen; ¿que sentido tendría la felicidad, si no existiera la tristeza? 
Es difícil que nos demos cuenta, quizá incluso nos resulta imposible percatarnos de ello, pero queriendo o no, lo que más necesitamos en esta vida son malos momentos, si nunca tuviésemos malos recuerdos, si nunca tuviésemos problemas o si nunca hubiésemos tenido que enfrentarnos con situaciones para las que no estuviésemos preparados, ¿como sabríamos valorar los buenos? Podríamos pasarnos 30 años de nuestra vida con una felicidad plena y sin desgracias o problemas algunos, que no seríamos nadie hasta que nos enfrentásemos a la verdadera vida, que son los problemas, esos que tanto odiamos y que sin darnos cuenta son los que realmente hace que seamos como somos, y es que sin disgustos, desgracias, errores, enemigos, tristeza, discusiones y demás, sería imposible que fuésemos quien somos ahora, y quizá esto lo sepa todo el mundo ya y yo no esté contando nada nuevo, y quizá la gente se emocione al leer mis palabras, y quizá nadie las lea, pero de lo que estoy seguro, es de que todos, absolutamente todos, necesitamos un millón de tristezas por una sonrisa, que un millón de sonrisas por cada tristeza.
Podría parecer pesimista, pero sin los malos momentos, los buenos momentos, solo serían momentos.

"Claro está, que lo que más une, son los malos momentos." Una twittera.

viernes, 18 de enero de 2013

Cuanto daría.


Cuanto daría, cuanto daría por volver a saborear esos labios y poder cerrar los ojos para así concentrarme únicamente en su sabor, cuanto daría por recordar y revivir todos esos momentos a tu lado y al hacerlo, olvidar la sensación de echar de menos...
 Cuanto daría, cuanto daría por volver a sentir el calor de unos brazos ajenos, y poder cerrar los ojos para solo centrarme en la sensación de protección y seguridad, seguridad en mi mismo y en que podría comerme el mundo si empezase por tu boca, cuanto daría por abrazarte y que me abraces, y así olvidar al resto de las cosas...
 Cuanto daría, cuanto daría por volver a oír esas dos palabras mágicas, por favor, saliendo desde lo más profundo de la única persona por la que realmente siento lo mismo, de su interior, y poder cerrar los ojos para así concentrarme en la verdadera belleza que tienen las palabras cuando sabemos que realmente son verdaderas, cuanto daría por olvidar así la sensación de la larga espera, que me espera cada día hasta oír tu voz en nuestra llamada nocturna de cada noche... 
Cuanto daría simplemente por volver a verte, por decirte lo afortunado que me siento por tenerte, por abrazarte, acariciarte y simplemente, besarte con sabor a para siempre.


jueves, 10 de enero de 2013

El éxito no existe.

Desde que nacemos, somos educados para buscar el éxito, nos inculcan desde pequeños esas ganas por triunfar y por lograr las metas que nos propongamos, y a la vez, nos inculcan cuales serán nuestras metas sin darnos ni una oportunidad de poder elegir nosotros si realmente queremos ser lo que el resto quiere que seamos. Siempre hablando del éxito, éxito profesional, sentimental, deportivo, hay muchos tipos de éxitos pero, realmente, ¿qué es el éxito? ¿Por que tengo que sacarme una carrera para tener éxito? ¿Por que el éxito es ganar mucho dinero? Somos tan ignorantes que no nos damos cuenta de que el verdadero éxito es el de saber vivir necesitando menos de lo que tenemos, el verdadero éxito es saber valorar lo que tenemos y conseguir esa paz interior al sentir que no hay envidia por nadie, porque sabemos que lo que poseemos es más de lo que nunca nadie podría pedir. Si bien, esto podría llenarnos de un conformismo que para muchos ojos, sobretodo los más cercanos, nos haría quedar como unos vagos, o como verdaderos ignorantes, que no aprovechamos todas las facilidades que tenemos para triunfar en eso en lo que ellos creen que se esconde el éxito, sin pararse a pensar ni por un segundo, que el verdadero éxito está en la tranquilidad de sentir que no existe el éxito, que simplemente es un invento que nos hace pensar demasiado y nos impide disfrutar realmente de lo que tenemos pues, no nos podemos parar a mirar lo que hay a nuestro alrededor ya que nos es imposible no seguir intentando llegar a esas metas que nos hemos, o nos han puesto desde que nacemos y que finalmente nos daremos cuenta de que no son nada, cuando al conseguir llegar a ellas, nos preguntemos; ¿y ahora qué? y no sabremos que responder, simplemente nos volveremos a poner metas sin haber disfrutado apenas de eso por lo que tanto habíamos luchado, y así es como vives en una cadena de infelicidad camuflada en éxito, en un maldito espejismo con el que no nos damos cuenta de que vivimos soportando una presión innecesaria, en lugar de hacer desaparecer esas metas y simplemente disfrutar con lo que tenemos, pues, si aprendemos a hacerlo, será mucho más de lo que consiga aquel que haya cumplido todos sus objetivos, o al menos, eso pienso yo.